El acceso al trabajo digno continúa siendo una deuda pendiente en México. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 35.6 millones de personas no cuentan con esta condición, principalmente por la falta de acceso a una institución de salud, considerado uno de los pilares fundamentales del empleo decente.
La situación refleja que seis de cada diez personas ocupadas en el país carecen de seguridad social. A lo largo de los últimos veinte años, este universo de trabajadores apenas se ha reducido en cinco puntos porcentuales, lo que muestra un avance limitado.
Cada 7 de octubre se conmemora la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, una fecha impulsada para visibilizar la necesidad de empleos con salarios justos, seguridad, protección social, igualdad de oportunidades, respeto a los derechos laborales, libertad de asociación y posibilidades de desarrollo personal.
Acción Ciudadana Frente a la Pobreza (ACFP) subraya que la seguridad social es un derecho humano y una vía de acceso a múltiples beneficios, desde servicios de salud y cuidados para la niñez, hasta ingresos garantizados en caso de enfermedad o incapacidad, así como fondos para el retiro y pensiones en la vejez. Su ausencia, destaca la organización, incrementa las carencias y la pobreza en el país.
El análisis de ACFP identifica nueve indicadores que permiten medir el trabajo digno: acceso a seguridad social, ingreso suficiente, contrato estable, afiliación sindical, prestaciones laborales, subocupación, jornadas excesivas, desempleo completo y exclusión por labores de cuidado. Aunque el incremento al salario mínimo ha ayudado a reducir la pobreza, el ingreso de gran parte de la población aún está lejos de un nivel considerado digno, equivalente a más de 13,000 pesos mensuales.
La falta de prestaciones es otro reto. De los trabajadores subordinados que deberían acceder a ellas, tres de cada diez no cuentan con aguinaldo, vacaciones pagadas u otros beneficios. Si bien este indicador ha mejorado en dos décadas —pasando de 45.8% a 30.4%—, todavía 12.3 millones de personas permanecen en esta situación, lo que confirma que el trabajo decente sigue siendo una meta lejana para millones de mexicanos.