La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, presentó una propuesta de reforma a la ley de Hidrocarburos con el objetivo de facilitar la entrada de inversión extranjera en el sector petrolero, marcando un giro sensible en la política energética del país caribeño. La iniciativa fue expuesta durante su primer discurso sobre el estado de la nación desde que asumió el cargo tras la captura del exmandatario Nicolás Maduro.
Rodríguez afirmó que los ingresos derivados de las exportaciones de petróleo se destinarán al fortalecimiento de servicios públicos esenciales como la salud, infraestructura y desarrollo económico, en un intento por reactivar la economía venezolana, fuertemente afectada por años de crisis. El cambio también busca atraer capital internacional a campos petroleros que hasta ahora carecen de inversión importante.
La propuesta de reforma incluye ajustes a las restricciones que actualmente rigen la participación extranjera, en particular para compañías que operan junto a la estatal PDVSA, con la intención de que trabajen directamente en yacimientos menos desarrollados. Esto ocurre en el contexto de una nueva estrategia de relaciones con Estados Unidos, tras las tensiones acumuladas durante décadas.
Este movimiento se produce en un momento en que la administración estadounidense ha expresado interés en aprovechar los vastos recursos energéticos de Venezuela, mientras busca reconstruir la industria con apoyo norteamericano. Rodríguez ha adoptado un tono más diplomático respecto a Washington, lo que representa un cambio respecto a la postura tradicional de confrontación del gobierno anterior.
Analistas señalan que la reforma podría transformar la industria petrolera venezolana si logra atraer inversiones y modernizar la infraestructura, aunque advierten que el camino legal y político seguirá siendo complejo. La propuesta también refleja la necesidad de equilibrar intereses internos con las expectativas de aliados internacionales en un contexto regional volátil.